El Niño se fortalece y cambia el mapa climático de la Argentina: dónde va a llover más y cómo afectará a cada cultivo

El Niño se fortalece y cambia el mapa climático de la Argentina: dónde va a llover más y cómo afectará a cada cultivo

8 octubre, 2026 De interés general 0

Mariela Vaquero

Redactora Sección Rural

Los principales modelos coinciden en que el fenómeno irá intensificándose hasta fines de 2026 y continuará, al menos, durante el verano.Dónde y qué acumulados se esperan en las próximas semanas.El agua puede impulsar los rindes de soja y maíz, pero los excesos hídricos y los problemas de piso serán los principales riesgos.

Pronósticos de precipitación del 7 al 20 de octubre (izq) y de acumulado trimestral octubre-diciembre (der). Imagen: 1/4




El pronóstico climático para la campaña agrícola 2026/27 terminó de cambiar de escala durante los últimos meses. Lo que a comienzos de año aparecía como una probable transición hacia un episodio de El Niño hoy es un fenómeno plenamente establecido y en aceleración.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó en septiembre que las condiciones del océano y de la atmósfera corresponden a una fase cálida de El Niño y asignó una probabilidad del 100% de continuidad durante septiembre-octubre-noviembre, con una intensidad prevista entre fuerte y muy fuerte.

La señal coincide con los grandes centros internacionales. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) estimó en septiembre una probabilidad cercana al 100% de que El Niño persista hasta febrero de 2027 y anticipó que alcanzará una intensidad muy fuerte hacia fines de 2026.

La NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los EE.UU. por sus siglas en inglés), el principal organismo meteorológico de Estados Unidos, fue todavía más contundente: calcula más de 90% de probabilidad de un El Niño muy fuerte y un 75% de probabilidad de que el trimestre octubre-diciembre de 2026 configure un episodio de intensidad histórica, superior a los registrados desde 1950.

Y el International Research Institute for Climate and Society (IRI), de la Universidad de Columbia, encontró en su actualización de septiembre que los 22 modelos utilizados coinciden en que El Niño seguirá fortaleciéndose. Todos proyectan condiciones de intensidad muy fuerte durante la primavera y el verano boreal, mientras que el organismo mantiene una probabilidad del 100% de continuidad hasta febrero de 2027.

La incertidumbre está en cómo se traducirá esta gran anomalía oceánica en lluvias, temperaturas y eventos extremos sobre cada región de la Argentina.Pronóstico Agro Met de lluvias diarias del 8 al 13 de octubre de 2026.Pronóstico Agro Met de lluvias diarias del 8 al 13 de octubre de 2026.

El mapa no será uniforme

De acuerdo a los que anticipan los modelos climáticos, El Niño no repartirá el agua de manera homogénea. El último pronóstico trimestral del SMN, para octubre-noviembre-diciembre de 2026, ubica al Litoral como la región con mayor probabilidad de recibir precipitaciones superiores a las normales. La señal húmeda también alcanza al oeste de Santa Fe, Córdoba, centro-sur de Cuyo, La Pampa, oeste de Buenos Aires y noreste de la Patagonia. En el oeste del NOA, en cambio, el escenario es de precipitaciones inferiores a las normales.

Corrientes, Misiones, Formosa, Chaco, Entre Ríos y el norte y centro de Santa Fe se señalan entre las regiones donde los efectos del fenómeno serán más marcados.

En Corrientes y Misiones, particularmente, el SMN prevé una elevada probabilidad de precipitaciones superiores a las normales durante el último trimestre del año. También aparecen con una posibilidad importante sectores de Formosa, Chaco y el norte entrerriano.

El riesgo no es solamente agrícola. En la cuenca del Río de la Plata, una sucesión de lluvias abundantes puede elevar los niveles de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay y generar dificultades en áreas rurales, caminos, infraestructura y localidades ubicadas en zonas bajas.

La preocupación ya había llevado al Estado nacional a conformar durante el año una mesa específica de preparación ante El Niño, con participación de Buenos Aires, Corrientes, Chaco, Entre Ríos, Misiones y Santa Fe, precisamente por la vulnerabilidad de esta amplia zona del país.

La Organización Panamericana de la Salud también identifica para la Argentina a la Cuenca del Plata como una de las áreas de riesgo, con posibilidades de lluvias mayores a lo normal y crecidas de los ríos Paraná y Uruguay.

Región núcleo: una oportunidad y una advertencia

Para la región núcleo, el panorama tiene dos caras. Por un lado, el desafío de sembrar la gruesa y, al mismo tiempo, cosechar el trigo, en un contexto donde podrían reducirse los días con piso firme para ingresar a los lotes. Por otro, la disponibilidad de agua puede ser una excelente noticia para la campaña de verano, ya que soja y maíz son los cultivos que históricamente presentan una de las respuestas más favorables a los años Niño en Argentina.

El INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) y el Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) desarrollaron AgroENSO, una herramienta que analiza 35 años de rendimientos agrícolas para evaluar la respuesta de los cultivos a las diferentes fases del fenómeno. Los antecedentes muestran una respuesta generalmente positiva de la soja y el maíz durante los años Niño, aunque con diferencias importantes según la zona.

Pero en la región núcleo el problema puede ser justamente el exceso de agua. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) había proyectado inicialmente un escenario de lluvias muy abundantes para octubre, noviembre y diciembre, asociado a un Niño fuerte a muy fuerte. Sin embargo, en las últimas semanas moderó sus expectativas respecto de las primeras proyecciones. Después de un septiembre más seco de lo esperado, sus especialistas advirtieron que el impacto de El Niño sobre los acumulados podría ser menor que el previsto inicialmente, aunque las lluvias continuarían tendiendo a ubicarse por encima de la media.

Córdoba, La Pampa y Buenos Aires

El mapa del SMN también coloca a Córdoba, La Pampa y el oeste bonaerense dentro de las áreas con mayor probabilidad de tener precipitaciones superiores a las normales durante octubre-diciembre.

Para los cultivos de verano, la señal puede ser favorable ya que habrá mayor humedad durante la implantación y menores probabilidades de estrés hídrico durante las etapas críticas.

Además, el SMN prevé temperaturas medias normales a inferiores a las normales en buena parte de la franja central, incluyendo sectores de Córdoba, oeste de Santa Fe, La Pampa y oeste de Buenos Aires. De todas maneras, esto no significa que desaparezcan las olas de calor ni permite descartar eventos extremos de corta duración.

¿Qué pasará en los próximos días?

El informe agroclimático semanal del INTA, AgroMet, del 7 de octubre, prevé para las próximas dos semanas precipitaciones en gran parte del país. Los mayores acumulados se esperan en el centro y norte, especialmente en Cuyo y la región pampeana. En Patagonia, en cambio, se esperan acumulados menores, salvo en sectores cordilleranos.Pronóstico de lluvias del 8 al 13 de octubre.Pronóstico de lluvias del 8 al 13 de octubre.

De acuerdo con AgroMet, predominan las probabilidades de precipitaciones normales a superiores a lo normal en gran parte del país, con mayores probabilidades de lluvias superiores a lo normal en el Litoral, y menores a lo normal en el NOA.

El informe, anticipa luvias y tormentas de variada intensidad sobre el centro y norte del país; mayores acumulados sobre el NEA y Cuyo. Algunas podrían ser localmente intensas con abundante caída de agua, ráfagas y ocasional caída de granizo. Por su parte, se registrarán lluvias y nevadas de variada intensidad en la Patagonia (norte y sur) y Cuyo (oeste).Pronóstico de lluvias del 14 al 18 de octubre.Pronóstico de lluvias del 14 al 18 de octubre.

Durante la última semana, se produjeron lluvias en gran parte del territorio argentino. Los mayores acumulados se observaron en el noreste, la región pampeana y el noroeste de la Patagonia. El máximo del período fue de 87 milímetros en el noreste de Misiones. En tanto, en la mayor parte del país se registraron lluvias entre normales y superiores a las normales. Sólo se registraron déficits de precipitaciones en el NEA (norte y sureste) y parte noroeste de la región pampeana.

¿Qué pasa con cada cultivo?

Para la soja, el escenario general es favorable si las lluvias llegan bien distribuidas. El cultivo necesita agua durante floración y, especialmente, en el estadío de llenado de granos y, en un año Niño, las chances históricas de obtener rendimientos mayores a la media aumentan en varias zonas productivas.

El maíz también puede beneficiarse, particularmente si dispone de humedad suficiente durante su períodos crítico, la floración. Sin embargo, el manejo de la fecha de siembra, el ambiente y la sanidad serán determinantes.

El girasol presenta una relación menos directa con El Niño. Su respuesta depende mucho más de las condiciones locales, por lo que el hecho de que el fenómeno sea fuerte no permite anticipar automáticamente un salto de rendimiento.

También habrá que tener en cuenta una cuarta variable que puede resultar decisiva: el piso y los caminos rurales. Si las lluvias son excesivas durante noviembre y diciembre, el problema puede ser poder entrar al lote, realizar las aplicaciones necesarias y finalmente, en el fin del verano y el otoño, sacar la cosecha de estos tres cultivos del campo.

El Niño llega, además, en un momento particularmente delicado para la cosecha de trigo ya que abundantes precipitaciones consecutivas pueden generar falta de piso, demoras en la recolección y pérdidas de calidad.

La BCR identifica precisamente esta superposición entre cosecha de trigo y siembra de maíz y soja como uno de los principales desafíos de la campaña 2026/27.

A la fecha, la siembra de maíz alcanza el 19% a nivel nacional. Las lluvias favorecieron la implantación en algunas zonas, aunque los excesos hídricos demoraron las labores en sectores de la provincia de Buenos Aires.

En trigo predomina un buen estado general, con diferencias regionales en la disponibilidad de agua. Se observan limitaciones hídricas en sectores de Córdoba, Santa Fe y el norte del país, mientras que en Buenos Aires las condiciones son mayormente favorables. Se registran efectos puntuales de heladas y granizo.

Por su parte, en girasol la siembra alcanza el 38% de la superficie prevista a nivel nacional. La implantación ya finalizó en el NEA y el Litoral, mientras que en Córdoba avanza a buen ritmo tras las últimas precipitaciones. Los lotes presentan, en general, buena evolución.

¿Hasta cuándo?

La OMM considera una alta posibilidad de persistencia de El Niño hasta febrero de 2027. El IRI, utilizando un conjunto de 22 modelos, mantiene una probabilidad de El Niño cercana al 100% hasta comienzos de 2027, aunque comienza a reducirse posteriormente.

No obstante, este Niño fuerte o muy fuerte, tendrá efectos diferentes según cada lugar y quizás sea al mismo tiempo una oportunidad y un riesgo a pocos kilómetros de distancia.

En un lote profundo y bien drenado del sur de Santa Fe, una lluvia adicional puede significar más rendimiento de soja o maíz. Pero en un bajo de la misma zona, esa misma lluvia puede provocar anegamiento. En Corrientes o Entre Ríos, además del estado de los cultivos, habrá que seguir la evolución de las cuencas y los niveles de los ríos. En el oeste del país, en cambio, la señal húmeda será considerablemente menos marcada.

Dónde, cuánto, cuándo y con qué intensidad lloverá, según anticipan los modelos climáticos, puede llegar a ser muy variable en distintas regiones, localidades y zonas, por eso, los efectos del fenómeno no se pueden generalizar para el área agrícola nacional.

La diferencia será fundamental para determinar si El Niño de 2026/27 termina convirtiéndose en uno de los grandes aliados climáticos de la agricultura argentina, después de varios años afectados por la falta de agua, o si, en determinados ambientes, el exceso hídrico pasa a ser el principal problema de la campaña.

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