El trigo lidera la campaña agrícola mientras el girasol perdería superficie por El Niño
La menor cantidad de lluvias permitió avanzar con rapidez en las labores. Mientras tanto, el lino enfrenta problemas de implantación y se proyecta una caída del 15% en la superficie de girasol por el posible regreso de El Niño.
La provincia de Entre Ríos registra un importante avance en la siembra de trigo de la campaña 2026/27, que ya alcanza el 65% de las 600.000 hectáreas proyectadas, según el último informe del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (BolsaCER). El progreso de las labores muestra una diferencia significativa respecto del ciclo anterior. A esta misma altura del año pasado, la implantación apenas cubría el 25% del área prevista, por lo que la actual campaña exhibe una ventaja de 40 puntos porcentuales.
Uno de los factores clave que explican este escenario es el comportamiento de las precipitaciones. Entre mayo y mediados de junio de este año se registró un acumulado promedio de 58 milímetros, muy por debajo de los 135 milímetros relevados en igual período de la campaña 2025/26. Esta menor ocurrencia de lluvias permitió una mayor continuidad en las tareas de siembra y una mejor transitabilidad de los lotes.

Los técnicos y colaboradores del sistema de monitoreo informaron que los cultivares de ciclo largo ya fueron implantados y presentan buenas condiciones de emergencia. Además, se prevé la realización de aplicaciones complementarias de nitrógeno, aunque estas estarán condicionadas por la ocurrencia de las precipitaciones pronosticadas para los próximos días. Actualmente, las labores se concentran en la implantación de los cultivares de ciclo intermedio y corto, con perspectivas favorables para completar la superficie prevista.
Las labores se concentran en la implantación de los cultivares de ciclo intermedio y corto, con perspectivas favorables para completar la superficie prevista.
El lino avanza, pero enfrenta dificultades de emergencia
En cuanto al lino, la intención de siembra para la campaña 2026/27 se ubica en 9.500 hectáreas, de las cuales ya se implantó aproximadamente el 45%, equivalente a unas 4.275 hectáreas. Sin embargo, las tareas se encuentran momentáneamente detenidas debido a los excesos de humedad registrados en amplias zonas agrícolas de la provincia.
Los primeros lotes sembrados evidenciaron inconvenientes de emergencia vinculados principalmente al bajo poder germinativo de la semilla. A esto se sumaron las bajas temperaturas y las lluvias ocurridas durante la implantación, factores que provocaron bajos stands de plantas y, en algunos casos, obligaron a realizar resiembras. Pese a estas dificultades iniciales, los lotes implantados más recientemente muestran una evolución favorable. Actualmente se observan cultivos en distintos estados fenológicos, desde emergencia hasta cuadros que alcanzan entre cinco y seis pares de hojas desarrolladas.
Los primeros lotes sembrados evidenciaron inconvenientes de emergencia vinculados principalmente al bajo poder germinativo de la semilla.
El girasol perdería superficie por el posible regreso de El Niño
Las perspectivas para el girasol muestran una tendencia diferente. Las estimaciones preliminares indican que la superficie destinada a la oleaginosa en la campaña 2026/27 sería de aproximadamente 22.000 hectáreas, lo que representaría una disminución del 15% respecto de las 25.800 hectáreas sembradas en el ciclo anterior. La principal razón detrás de esta retracción sería la probabilidad de un evento climático asociado a El Niño, fenómeno que históricamente se relaciona con mayores precipitaciones estivales en Entre Ríos. Según los antecedentes analizados por el SIBER, los años influenciados por El Niño suelen registrar lluvias más abundantes durante la etapa de floración del girasol, una condición que puede afectar la polinización, favorecer la aparición de enfermedades y limitar el potencial productivo del cultivo. Los registros históricos muestran que el rendimiento promedio del girasol en campañas con presencia de El Niño se ubica en 1.544 kilogramos por hectárea, mientras que en años dominados por La Niña alcanza los 1.891 kilogramos por hectárea. La diferencia es de 348 kilogramos por hectárea, una brecha que influye directamente en las decisiones productivas. A este contexto climático se suma la expectativa de una mayor superficie destinada al maíz, cultivo que podría beneficiarse de una mayor disponibilidad hídrica durante el verano y ofrecer mejores perspectivas productivas. De esta manera, la combinación de un menor potencial esperado para el girasol y una mayor competitividad del maíz explicaría la reducción proyectada en el área destinada a la oleaginosa para la campaña 2026/27 en Entre Ríos.